12-53
Julio 2, 1918
En cuanto el alma se abandona en
Jesús, Él se abandona en el alma.
(1)Estaba diciendo a mi amado Jesús: “Jesús, te amo, pero mi amor es pequeño, por eso te amo en tu amor para hacerlo grande; quiero adorarte con tus adoraciones, rezar en tu oración, agradecerte en tus agradecimientos”. Ahora, mientras esto decía, mi amable Jesús me ha dicho:
(2)“Hija mía, en cuanto has puesto tu amor en el mío para amarme, tu amor ha quedado fijado en el mío y se ha agrandado y agrandado en el mío, y me he sentido amar como quisiera que la criatura me amase; y conforme adorabas en mis adoraciones, rezabas, agradecías, así quedaban fijas en Mí, y me sentía adorar, rezar y agradecer con mis adoraciones, oraciones y agradecimientos. ¡Ah! hija mía, se necesita gran abandono en Mí, y a medida que el alma se abandona en Mí, así Yo me abandono en ella, y llenándola de Mí hago Yo mismo lo que ella debe hacer para Mí; pero si no se abandona en Mí, entonces lo que hace queda fijado en ella, no en Mí, y siento el obrar de la criatura lleno de imperfecciones y miserias, lo que no podrá agradarme”.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario