11-26
Julio 19, 1912
El verdadero amor debe ser solo.
(1) Esta mañana encontrándome en mi habitual estado, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, siento tu aliento y recibo consuelo, y no sólo cuando me estoy junto a ti tu aliento me da consuelo, sino también cuando los demás hablan de ti y de las cosas dichas por Mí para bien suyo, siento por medio de ellos tu aliento y me complazco, y mi consuelo se duplica y digo: “También por medio de los demás mi hija me envía su consuelo, porque si no hubiera estado atenta en escucharme, jamás habría podido hacer el bien a los demás, por eso es siempre ella que me da este consuelo”. Por eso te quiero más y me siento inclinado a venir a conversar contigo”.
(3) Después ha agregado: “El verdadero amor debe ser solo; en cambio cuando está apoyado en algún otro, aunque sea santo, aunque sea persona espiritual, me da nausea y en lugar de contento me da amargura y fastidio, porque el amor sólo cuando es solo me da completo dominio y puedo hacer lo que quiero del alma; además el ser solo es de la naturaleza del verdadero amor. En cambio cuando no es solo, una cosa se puede hacer, pero otra no; es un dominio restringido que no me da plena libertad, y por lo tanto el amor se encuentra a disgusto y restringido”.
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